Pensar a largo, actuar a corto

Decía Peter Drucker que “la mejor manera de predecir el futuro es crearlo”. No podemos estar más de acuerdo con esta reflexión de uno de los mayores pensadores del humanismo en tiempos recientes y primero en poner a la persona en el centro de la acción de cualquier organización.

En la sociedad en la que nos estamos moviendo, no existe ya el medio plazo. Si nos fijamos un poco, nuestros hijos quedan por Whats App para dentro de cinco minutos. Nosotros, si enviamos un mensaje o un correo  electrónico y no nos responden rápidamente nos desesperamos y empezamos a pensar mal sobre nuestro interlocutor.

¿Qué significa este cortoplacismo?

Que es imposible pensar a largo, y pensar a largo significa planificar estratégicamente, no predecir el futuro, crearlo.  Este cortoplacismo invade toda nuestra sociedad, la empresa, las organizaciones, incluso gobiernos…

Pero todas las decisiones que tomemos hoy, van a configurar el futuro de manera irremediable, si no son correctas, si no están alineadas, si no responden a una visión definida y si no están sustentadas por unos valores compartidos por toda la organización.

Lo fundamental además de elaborar una estrategia, y así lo comentamos insistentemente con las empresas con las que colaboramos, es planificar la acción y ejecutarla.

La sostenibilidad de una organización está muy vinculada a su capacidad de proyectar una visión, a ser posible compartida, a definir la orquestación de una estrategia con todos los instrumentos afinados y en una única partitura armónica.

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